Fisiopatología de la Leucemia mieloide crónica (LMC)
La LMC se desarrolla a partir de la yuxtaposición del protooncogén ABL1 en el cromosoma 9 con el gen BCR, que está constitutivamente activo, en el cromosoma 22. El cromosoma anormal (conocido como cromosoma Filadelfia) con el oncogén BCR::ABL1 constitutivamente activo conduce a una disminución de la apoptosis y a la acumulación de células de LMC que poseen una ventaja de supervivencia.(1)
También ocurre la activación por el oncogén BCR::ABL1 de vías que involucran quinasas de proteínas activadas por mitógenos (MAP), MYC, RAS, STAT y el fosfatidilinositol 3-quinasa (PI3k). Los modelos experimentales han establecido una asociación causal entre la reorganización BCR::ABL1 y el desarrollo de la LMC. En modelos animales, la expresión de BCR::ABL1 en células hematopoyéticas normales produjo trastornos similares a la LMC o leucemia linfoide, demostrando el potencial de BCR::ABL1 para iniciar la leucemia como una única anormalidad oncogénica. Sin embargo, otras evidencias sugieren la necesidad de un “Second Hit”(1).
Esquema generado a partir de Jabbour E, Kantarjian H.(1)
50%
Aproximadamente el 50% de los pacientes diagnosticados con LMC en Estados Unidos son asintomáticos.
3 FASES
La LMC puede clasificarse en tres fases: fase crónica (CP), fase acelerada (AP) y fase blástica (BP).
90-95%
La mayoría de los pacientes (90%–95%) se presentan en la fase crónica de la LMC.(2)
Los signos y síntomas comunes de la LMC en fase crónica, cuando están presentes, resultan de la anemia y la esplenomegalia. Estos incluyen fatiga, pérdida de peso, malestar general, saciedad temprana y sensación de plenitud o dolor en el cuadrante superior izquierdo. Las manifestaciones raras incluyen sangrado, trombosis, artritis gotosa, priapismo, hemorragias retinianas y ulceración y sangrado gastrointestinal superior.(2)
Los síntomas leucostáticos debidos a la acumulación de células leucémicas en los vasos pulmonares o cerebrales son poco comunes en la fase crónica, a pesar de que los recuentos de leucocitos superen los 100 × 10⁹/L. La esplenomegalia es el signo físico más consistente, detectado en el 20%–40% de los pacientes. La hepatomegalia es menos común (menos del 5%–10%). La linfadenopatía y la infiltración de la piel u otros tejidos son raras. Cuando están presentes, favorecen la LMC Ph-negativa o la fase acelerada o blástica de la LMC. Los dolores de cabeza, dolor óseo, artralgias, dolor por infarto esplénico y fiebre son más frecuentes con la transformación de la LMC.(2)
La LMC en fase acelerada puede ser insidiosa o presentarse con anemia progresiva, esplenomegalia e infiltración de órganos. La LMC en fase blástica se presenta como una leucemia aguda (mieloide en el 60%, linfoide en el 30%, megacariocítica o indiferenciada en el 10%) con empeoramiento de los síntomas constitucionales, sangrado, fiebre e infecciones.(2)
Posibles factores de riesgo
La edad media de presentación de la LMC es de 45 a 55 años, representando aproximadamente el 20% de las leucemias que afectan a adultos
Al igual que en todas las leucemias, los hombres se ven afectados con mayor frecuencia que las mujeres, con una proporción de 2:1. La LMC es más común en personas de etnia caucásica(3).
Exposición al benceno
Además, se ha documentado que la exposición al benceno aumenta el riesgo de padecer LMC, así como la exposición a radiación en pacientes tratados para otros trastornos como linfoma no Hodgkin, cáncer testicular y hemorragias uterinas (5).
Exposición a grandes dosis de radiación
La etiología de la LMC sigue siendo poco clara y no se conocen factores genéticos hereditarios predisponentes a parte del envejecimiento(1). Sin embargo, se sabe que gente expuesta a grandes dosis de radiación ionizante tiene mayor riesgo de padecer la enfermedad(5).
Esto se ha observado en los sobrevivientes de las explosiones de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, Japón, aproximadamente 5 a 10 años después de la exposición(1) y ha sido descrito en estudios sobre leucemia en sobrevivientes de bombas atómicas(1,5,6).
Diagnóstico de la LMC
Las pruebas mínimas necesarias para el diagnóstico son:
· El frotis de sangre periférica (SP)
· El aspirado medular (MO)
· El cariotipo y una PCR para la detección de BCR::ABL 12,3,6-8 (tabla 9)
Por otro lado, es fundamental un detallado estudio del paciente (tabla 9). (7)
Tabla 9: Estudios relacionados con el diagnóstico de la LMC (7).
Abreviaturas: Alo-TPH: trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos; BMT: European Group for Bone Marrow Transplantation; ELTS: EUTOS long-term survival; FA: fase acelerada; FB: fase blástica; FC: fase crónica; FISH: hibridación in situ fluorescente; HLA: antígenos leucocitarios humanos; LAL: leucemia linfoblástica aguda; LMA: leucemia mieloblástica aguda; MO: médula ósea; SP: sangre periférica; NGS: Next Generation Sequencing; RT-PCR: reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa. Tabla generada a partir de: Grupo Español de Leucemia Mieloide Crónica (GELMC). Manual de Recomendaciones en Leucemia Mieloide Crónica — Edición 2024 [Internet]. 2024.
Estadificación y pronóstico
Tradicionalmente, la leucemia mieloide crónica (LMC) se ha considerado una enfermedad trifásica, que comprende una fase crónica, una fase acelerada y una fase blástica (FC, FA, FB).
La fase crónica se caracteriza por un aumento en el número de granulocitos terminalmente diferenciados. En contraste, la fase blástica se caracteriza por la pérdida de diferenciación y un aumento de blastos mieloides en la médula ósea. Más recientemente, la fase acelerada fue eliminada de la clasificación de la OMS de 2022.
Existen diferentes clasificaciones oficiales que definen estas fases con criterios distintos. Estas se resumen en la tabla 10.(8)
Tabla 10: Definiciones de las fases de la enfermedad: ELN 2013, WHO 2016, ICC 2022, WHO 2022 (8).
Tabla generada a partir de: Apperley JF, Milojkovic D, Cross NCP, Hjorth-Hansen H, Hochhaus A, Kantarjian H, et al. 2025 European LeukemiaNet recommendations for the management of chronic myeloid leukemia. Leukemia. 2025 Aug;39(8):1797-1813.
La clasificación de la OMS 2022 redefinió la LMC como una enfermedad bifásica en vez de trifásica, eliminando la fase acelerada y considerando únicamente las fases crónica y blástica. Las guías ELN 2025 reconocen esta actualización y su fundamento biológico, aunque mantienen el término “fase acelerada” como descriptor clínico de progresión sin valor diagnóstico formal.
La fase crónica de la leucemia mieloide crónica (LMC) puede clasificarse en diferentes cohortes de riesgo. Las puntuaciones Sokal, Hasford y el Estudio Europeo de Tratamiento y Resultados (EUTOS) son clasificaciones de riesgo populares (Tabla 11). La puntuación de supervivencia a largo plazo de EUTOS (ELTS) es más precisa que la puntuación Sokal para predecir los resultados de supervivencia a largo plazo, ya que esta última clasifica erróneamente a muchas personas como de alto riesgo. La mayoría de estas clasificaciones consideran covariables como la edad y el tamaño del bazo. Las recomendaciones de la ELN de 2022 sugieren utilizar la puntuación ELTS(9).
Tabla 11: Estratificación del riesgo según los puntajes de Sokal, Hasford, EUTOS y ELTS.(9)
ª 106–130 significa >106 y ≤130. Tabla generada a partir de: Wang Y. Chronic myeloid leukaemia: Biology and therapy. Leukemia Research. 2024;123:106715.
Las anomalías cromosómicas adicionales (ACA) son más frecuentes en la fase blástica y se denominan alteraciones de ruta mayor (+8, +Ph, i(17q), +19, +17, +21) o menor (−7/7q-, 11q23, 3q26.2) según su frecuencia en el momento de la progresión (mayor o menor al 5%, respectivamente). Junto con los cariotipos aberrantes complejos, se consideran ACA de alto riesgo y su poder pronóstico depende del tipo de ACA, si ocurren solas o en combinación y, posiblemente, de si aparecen en el diagnóstico o más adelante. Algunas ACA de alto riesgo se observan casi exclusivamente en combinación, como +19 o -7/7q-; otras surgen en el curso de la enfermedad y rara vez se detectan en el diagnóstico, como las alteraciones en 3q26.2. Seguimos considerando la presencia de ACA de alto riesgo como una señal de advertencia en la fase crónica.(8)
Las mutaciones somáticas en genes distintos de BCR::ABL1 no son infrecuentes en la LMC, particularmente en la enfermedad en fase avanzada. En aproximadamente el 10% de los pacientes y, de manera interesante, parecen ser más frecuentes en niños y adultos jóvenes(8).
Referencias
1.Jabbour E, Kantarjian H. Chronic myeloid leukemia: A review. JAMA. 2025 May 13;333(18):1618-1629. doi:10.1001/jama.2025.0220.
2. Jabbour E, Kantarjian H. Chronic myeloid leukemia: 2025 update on diagnosis, treatment, and monitoring. Am J Hematol. 2024;99(1):1-11.
3. Frazer R, et al. Chronic Myeloid Leukaemia in the 21st Century. Ulster Med J. 2007;76(1):8‑17.
4. Bispo JA, Baeker J, et al. Epidemiology and Etiology of Leukemia and Lymphoma. Cold Spring Harb Perspect Med. 2020;10(6):a034819. doi:10.1101/cshperspect.a034819.
5. Meza‑Espinoza JP, González‑García JR, Contreras‑Gutiérrez JA, Picos‑Cárdenas VJ. Leucemia mieloide crónica: un artículo de divulgación científica. Rev Med UAS. 2022;12(3):257‑71.
6. Yoshida N, Kawamata N, Yamaguchi K. Epidemiology of chronic myeloid leukemia in Japan. J Clin Exp Hematop. 2014;54(1):1-8.
7.Grupo Español de Leucemia Mieloide Crónica (GELMC). Manual de Recomendaciones en Leucemia Mieloide Crónica — Edición 2024 [Internet]. 2024. Disponible en: https://manual-gelmc2024.gelmc.net/guia-pdf/
8. Apperley JF, Milojkovic D, Cross NCP, Hjorth-Hansen H, Hochhaus A, Kantarjian H, et al. 2025 European LeukemiaNet recommendations for the management of chronic myeloid leukemia. Leukemia. 2025 Aug;39(8):1797-1813. doi:10.1038/s41375-025-02664-w.
9. Wang Y. Chronic myeloid leukaemia: Biology and therapy. Leukemia Research. 2024;123:106715. DOI: 10.1016/j.blre.2024.101196
ES/INCY/P/25/0006 (v1) 04/2026