El vitíligo es una enfermedad autoinmune crónica caracterizada por la destrucción selectiva de los melanocitos. El diagnóstico es clínico, basado en máculas acrómicas sin descamación, pudiendo utilizarse la lámpara de Wood como apoyo1. Sin embargo, el diagnóstico formal tarda, de media, 2,4 años desde la aparición de las primeras lesiones, y casi la mitad de los pacientes recibe antes un diagnóstico erróneo2.
La evaluación temprana en Atención Primaria (AP) es clave para orientar el manejo y favorecer una intervención precoz. Desde la primera consulta, es importante explicar la cronicidad de la enfermedad, fijar expectativas realistas e iniciar tratamientos tópicos como los corticosteroides o los inhibidores de la calcineurina1,3. Acompañar este abordaje con información clara, apoyo emocional y tiempo para resolver dudas puede mejorar la adherencia y reducir el impacto psicosocial del vitíligo3.
Para evitar retrasos diagnósticos y terapéuticos, ante la mínima duda clínica o cuando la respuesta al tratamiento inicial no sea la esperada, el médico de AP debe derivar a dermatología3. El dermatólogo podrá entonces valorar terapias innovadoras, como Opzelura, indicado para el tratamiento del vitíligo no segmentario*4. Este tratamiento ha demostrado frenar la progresión de la enfermedad y favorecer la repigmentación de las lesiones5. No obstante, es importante recalcar que la repigmentación es un proceso gradual que requiere tiempo±3,5.
Finalmente, el seguimiento en AP resulta clave para favorecer la adherencia y la continuidad del tratamiento. Para ello, es recomendable pautar revisiones periódicas viables y apoyarse cuando sea posible, en herramientas digitales que faciliten la educación y el seguimiento del paciente. Asimismo, el médico de AP debe evaluar el impacto emocional de la enfermedad, derivando a psicología si detecta síntomas de ansiedad o baja autoestima3.

Fuente: Extracto del curso Formación en vitíligo para médicos de Atención Primaria, desarrollado por Six4Health.
A continuación, podrás informarte sobre el vitíligo y la importancia de un abordaje temprano: